Archivos para abril, 2012

Estamos contigo, Ángeles

Publicado: 30/04/2012 de Rafael Pizarro en Economía, General
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Ángeles tienes agallas y una cara de honrada que para si quisieran muchos de los políticos, estafadores, yernísimos reales y ladrones de guante blanco que pululan y afligen este país. Estamos contigo y con otras ancianas y ancianos que luchan, como tú, por su dignidad y la de todos.

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Ángeles Belmonte, de 76 años, y su hijo Miguel Ángel Navarro, de 55, han permanecido encadenados cerca de dos horas en la puerta del Banco de España, hasta que los agentes de la Guardia Civil les han puesto una denuncia por “infracción”, bajo amenaza de detenerles si no abandonaban la protesta, por lo que se han atado a unos metros del edificio.

La anciana ha ironizado con que no iba a poder abonar esta nueva multa, porque no tiene “ni para pagar el pan”, y adeuda ya otros 90 euros por dos denuncias que la impusieron por encadenarse a la barandilla de la sucursal bancaria de Unicaja en la capital almeriense.

Cobra una pensión mínima de viudedad, tiene tres hijos en paro y ocho nietos a los que destina todo su dinero, uno de ellos está desahuciado también y el otro está a punto de quedarse en la calle. Ya se ha encadenado otras veces en Almería, su tierrra.

La anciana, a la que ni el frío de la mañana ni la Guardia Civil parecían amedrentarla, ha dicho a Efe que va a luchar “hasta morir” y que espera tener “más suerte con Rajoy que con Zapatero”, de modo que “alguien” les ayude a solucionar su problema mientras que se encuentra de “okupa” en su propia casa.

Su hijo Miguel, conocido en los medios de comunicación como el “camionero sin camión”, ha protagonizado varias acciones llamativas como quedarse en pañales ante los Juzgados en protesta por el impago de los pagarés de una empresa para la que trabajaba, lo que le ha llevado a perder su vehículo de trabajo y, próximamente, si nadie lo impide, su vivienda.

Navarro trata de hacer llegar al Gobierno una propuesta para cambiar la normativa de morosidad, con la que considera que se podría evitar que miles de trabajadores autónomos se vean en la ruina ante los impagos que sufren por parte de otras empresas de mayor tamaño.

Sujeto por las cadenas de hierro, ha explicado el caso de su madre, provocado por una reunificación de deuda sobre la casa de su hermano que ascendía a 110.000 euros y al que avaló la anciana con su propia vivienda.

La empresa hizo firmar a su hermano dos letras, una de 30.000 y otra de 80.000 euros, que se suponían que iban a quedar refinanciadas.

No obstante, la compañía denunció a los pocos meses el impago de la primera de las letras e inició el procedimiento para el desahucio de la vivienda, que fue valorada en 30.000 euros, cuando las colindantes han sido tasadas oficialmente en 150.000.

Los afectados confían en que la justicia les de la razón por entender que se trata de una “estafa” y, mientras tanto, Navarro está intentando que se cambie “una simple frase” de la ley 19/1985, que hace “responsable del impago a quien ha trabajado y no a quien se compromete a que va a pagar y no paga”.

En su opinión, mientras no se corrija este artículo cualquier empresa que abra en España estará “condenada a cerrar” y, de esta modificación legislativa pretende convencer al propio Rajoy, por lo que no cejará en sus acciones ante el Banco de España, el Congreso y La Moncloa.

John Profumo y su amante Christine Keeler

En 1961, en lo más álgido de la Guerra Fría, John Profumo, un político y miembro del Parlamento británico con una brillante carrera militar detrás de él y ocupando en aquel momento el cargo de Ministro de Defensa, tuvo una intensa, aunque breve, aventura extramatrimonial con una modelo llamada Christine Keeler. El tema fue llevado con bastante discreción, a pesar de lo cual miembros de la prensa observaron sus idas y venidas y desarrollaron un cierto interés por aquella señora; lo que les llevó a descubrir que ella compartía lecho y juegos malabares eróticos con otros caballeros, entre los cuales estaba nada menos que el Agregado Naval a la Embajada Soviética.

Que un Ministro de Defensa comparta compañera de cama nada menos que con un Capitán de Navío enemigo, cuya misión fundamental no era otra que el espionaje, no es asunto baladí. Sin embargo, ninguno de los dos parecía conocer la relación de la Sra. Keeler con el otro; John Profumo era un ex-militar condecorado y un buen patriota; el servicio de contraespionaje (MI5) quedó satisfecho de que no había habido filtraciones que afectaran a la seguridad nacional; y la prensa, que entonces no era sensacionalista, archivó el tema como algo de índole privada.

La prensa, pero no así la Oposición del malvado Partido Laborista, que llevaba unas cuantas legislaturas –que allí son de 5 años- lamiéndose las heridas de derrota tras derrota ante los Conservadores. Así que un aciago día un miembro de la Oposición se puso en pie y le preguntó directamente si había tenido una relación íntima con Christine Keeler. La respuesta formal de Profumo fue que conocía a esa señora pero que su relación con ella no había sido en ningún momento impropia. Y ahí saltó el escándalo, porque ese miembro de la Oposición tenía datos de que eso era mentira; y mentir en el Parlamento británico es una falta que se considera imperdonable. Y el hombre, que había sobrevivido al desembarco en Normandía y a los durísimos combates que siguieron hasta que la cabeza de playa quedó consolidada, no sobrevivió políticamente a una mentira en el Parlamento. Se vio obligado a dimitir de todos sus cargos y a abandonar el partido, dedicando el resto de sus días al voluntariado en una ONG. Murió, en total oscuridad, hace 6 años. Cuando yo llegué a Inglaterra en 1963, dos años después del incidente, aún coleaba el tema y era motivo de conversación. Los Conservadores perdieron las elecciones de 1964 y una de las razones que circulaban fue la mentira de Profumo en el Parlamento.

Y ustedes se preguntarán por qué les he contado esta vieja historia. Pues ha sido para establecer un contraste entre la praxis política británica y la de no ya nuestro Parlamento sino del pueblo español en general. Se puede resumir, para no alargar demasiado la cosa, así:

1.- La carrera política de Profumo se truncó solo por mentir. En el Parlamento español, la mentira es moneda de cambio. Es más, posiblemente se arruinaría la carrera de quien insistiera en decir la verdad.

2.- Al igual que John Profumo, otros miembros del Parlamento británico acusados de algo indigno han visto sus carreras destrozadas. Aquí, aún estando acusados de algo no ya indigno sino directamente ilegal, se les mantiene alegando la presunción de inocencia –que es legítima en un tribunal de justicia pero no lo es en un cargo político, para el que no cabe presumir nada.

3.- El pueblo británico castigó al diputado embustero y a su partido, que perdió las elecciones un par de años después. En España, entre el 60% y el 70% de todos los alcaldes con procesos judiciales pendientes por corrupción, han sido reelegidos por los ciudadanos tanto en las elecciones del 2007 como en las pasadas de 2011. Es decir, mientras que el pueblo británico piensa que quien miente en el Parlamento no es digno de sentarse en él, el español considera que robar no es indigno ni ilícito, siempre que no le roben a él directamente, claro.

4.- Los políticos británicos “tocados” desaparecen de la vida pública, dedicándose a otros quehaceres. Aquí, como con frecuencia no sirven para otra cosa, siguen comiendo del erario público en puestos de escasa visibilidad o en las listas de sus partidos en las diversas cámaras y consistorios del país.

Con esto creo haber explicado por qué yo, prácticamente todos los días, me avergüenzo de ser español.

[+INFO:  Video Youtube con la película “SCANDAL” sobre el affair John Profumo]

Recortes 2012: los números cantan

Publicado: 28/04/2012 de Rafael Pizarro en Economía
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Muchas veces es dificil, o aburrido, leer las cifras económicas o la letra pequeña de unos presupuestos. Si no te quieres complicar, basta con echar un vistazo al gráfico de publicado hace unos días por la revista digital ACHTUNG.

La auténtica forma de hacer política se plasma en los presupuestos de un país, de una Comunidad Autónoma o de un simple ayuntamiento. El PP ya ha dejado su impronta con estos PRESUPUESTOS 2012 CON RECORTES. Por ejemplo, este gobierno perdona el fraude fiscal y liquida las ayudas a la Dependencia.

Sobre los impuestos a los ricos

Publicado: 25/04/2012 de Rafael Pizarro en Economía, Encuestas
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Las Sociedades de Inversión Mobiliaria de Capital Variable (SICAV) acumularon 23.304 millones de euros al cierre de 2011, apenas 338 millones menos que el año anterior.

La SICAV es un híbrido de inversión a caballo entre una sociedad anónima y un fondo de inversión con la particularidad de que tributa al 1% en el Impuesto de Sociedades. Las SICAV son un chollo fiscal para los ricos.En cuanto el dinero está a nombre de la Sicav y éste se invierte, los posibles beneficios obtenidos de la inversión tributan testimonialmente en lugar de al 30% en el impuesto de sociedades siempre que el capital permanezca en la SICAV.

¿Y después de los recortes qué? ¿Hasta cuando esta enorme bolsa de fraude?

A través del instrumento legal de las SICAV, los muy ricos sólo contribuyen el 1% al sostenimiento del Estado. Se trata de un paraído fiscal incrustado en las democracias occidentales y de gran peso en España.

NO TE PIERDAS ESTE VIDEO en Youtube: “SICAV paraíso fiscal”

La curva de Roig: “Los ricos no pagan impuestos”

[+INFO sobre las SICAV]

El mito de la ideología

Publicado: 24/04/2012 de Fernando Lario en Economía, Política Nacional
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Hace algún tiempo escribí un artículo bajo el título “El nuevo Opio del Pueblo” en el que definía como tal a la ideología; un concepto que tuvo su razón de ser en el contexto socio-económico de hace un siglo pero que realmente no solo no aporta nada hoy sino que es una piedra en el zapato de una economía globalizada en la que hay que tomar decisiones aquí en función de factores o hechos en Australia, Brasil o China. En ese terreno solo cabe el pragmatismo. Países, empresas y familias han de gestionarse exactamente igual; con control de gasto, procurando incrementar los ingresos y realizando inversiones prudentes.

Hoy día toda referencia a ideología es pura retórica, en este caso en su acepción más peyorativa de mentecatez. Ni los sindicatos tienen que ser de izquierdas, ni las asociaciones de empresarios de derechas. Cada uno defiende a sus afiliados y negocia lo mejor que pueda obtener para ellos, dentro del interés común de empresa y trabajadores, que es seguir vendiendo y por tanto creciendo. Como tal, ninguno debe recibir ayudas ni subvenciones del Estado, sino que cada palo debe aguantar su vela. Al igual que las empresas, los sindicatos y asociaciones empresariales han de ser competitivos, y eso no se consigue creando castas sostenidas por el Estado y dotadas de retóricos ideólogos totalmente divorciados de la realidad social y económica. Tal situación conviene evidentemente a esos “representantes” que viven en un mundo ficticio, con su propia política interna y fuentes de ingresos no ganados; pero no conviene para nada a los “representados”, que viven en el mundo económico real. ¿Se sienten verdaderamente representados todos los empleados y empresarios de este país por sindicatos y asociaciones empresariales, respectivamente? Según los comentarios que uno oye por la calle, yo diría que no.

Sindicatos y asociaciones empresariales son en realidad negociadores, algo así como abogados contratados por las partes para tratar de llegar a un acuerdo que interese a ambas, usando cada cual las armas de que dispone para llevar la negociación a su terreno. No hay ideología alguna en esa negociación, solo defensa de intereses en conflicto pero con un objetivo común. Y cuando uno contrata a un abogado, tiene que pagarle. Si no quiere hacerlo, le darán uno de oficio, pagado por el Estado; pero puede apostar lo que quiera a que en la mayoría de los casos no será tan  bueno ni se tomará tanto interés en el tema como si estuviera pagado por la parte que defiende. Esa es, lamentablemente, la realidad española de hoy, victima de esa obsesión de que sea el Estado quien soporte el costo de todos los bienes y servicios que recibimos. No entendemos, o pretendemos no entender, que, si queremos que alguien nos defienda con eficiencia, hemos de estar dispuestos a pagar a ese alguien.

El resultado son sindicatos y asociaciones empresariales que se mueven en una retórica ideológica caduca y absurda, más pendientes de no molestar demasiado a la mano que les alimenta que de hacer el trabajo por el que cobran.

Porque no vendemos ideología, sino bienes y servicios, y estos han de ser competitivos; o, de lo contrario, sencillamente no los vendemos. Quienes se esfuerzan en mantener, en el siglo XXI, argumentos retóricos basados en ideologías de uno u otro signo están tan desfasados de la realidad como los propietarios de diligencias en el siglo  XIX que pretendían hacer frente a la competencia del tren con manifestaciones de que el cuerpo humano no estaba diseñado para moverse a esas velocidades –que entonces eran de unos 70 Km/h- por lo que viajar en tren podría causar daños al cerebro. Puede que alguien se lo creyera, claro, porque siempre hay alguien dispuesto a creérselo todo, y por eso seguimos teniendo partidos políticos vendiendo ideología en vez de calidad de gestión. Pero la inexistencia total de diligencias hoy demuestra claramente que sus argumentos no tuvieron mucho éxito.

Para todos esos trasnochados devotos de la ideología de hoy, solo cabe una descripción: no son de izquierdas ni de derechas, sino simplemente tontos.

Reformas, sí; pero de verdad

Publicado: 22/04/2012 de Fernando Lario en Política Nacional
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En este país tenemos la costumbre de acometer reformas asegurándonos de que todo sigue igual.

Esperanza Aguirre ha dejado caer, así, de pronto y en su peculiar estilo, pero sin duda dando la cara en nombre del PP, el tema de la posible devolución al Estado de competencias que hoy tienen las comunidades autónomas, refiriéndose especialmente a Sanidad, Educación y Justicia. No es solo una idea brillante de la Presidenta de Madrid, o un deseo íntimo y secreto de la dirección del PP, sino que es algo que un porcentaje alto de españoles consideramos conveniente e incluso necesario.

La idea de acercar el gobierno al pueblo es buena, en principio, aunque sea cara, porque es evidentemente mucho más caro tener diecisiete parlamentos que uno. La democracia es el sistema político más caro que existe y, a más democracia, lógicamente más costo. Pero uno tiene que estar dispuesto a pagar el valor real de las cosas que desea. Así que, cuanta más democracia queramos, más hay que aflojarse el bolsillo.

El problema surge cuando no solo no tenemos la democracia que pagamos sino que además las competencias se utilizan con fines bastardos. Y como suele ser habitual con nuestra peculiar ineptitud a la hora de legislar, el sistema estuvo mal concebido, mal parido y mal gestionado.

Podíamos haber ido a un modelo federal, con un estado central que se ocupara solo de Defensa, Política Exterior, Justicia, Regulación Alimentaria y Farmacéutica, Economía, Comercio Exterior, Regulación Financiera, y Política Monetaria (posteriormente transferida a Europa, al adoptar el euro); y dejando a las comunidades las demás competencias y su financiación directa mediante la recaudación, también directa, de impuestos a sus ciudadanos. Eso habría obligado a establecer líneas claras y definidas de jurisdicción y responsabilidad entre el gobierno central y las autonomías. En su lugar, nos dieron un híbrido lleno de duplicidades e indefiniciones que se ha demostrado incapaz de mejorar con el tiempo.

Resulta absurdo que las comunidades tengan cámaras legislativas con esa cantidad de escaños cuando, al no representar a los ciudadanos sino solo a los partidos, se podría obtener el mismo resultado con menos de la cuarta parte.

Para añadir insulto a la herida, como dicen los ingleses, algunas comunidades han utilizado sus competencias en Educación para fines que podrían, y deberían, definirse como alta traición, cambiando la historia y fomentando el victimismo y el odio entre comunidades, mientras el gobierno central hacía como que no se enteraba. Nuestro excelso Rodríguez Zapatero llegó a decir, a cambio de un miserable apoyo político, que el concepto nación era “discutido y discutible”. En Estados Unidos, el Congreso y el Senado habrían iniciado un proceso de “impeachment” para cesarle. Aquí sentamos en el banquillo a alguien por quemar una foto del Rey, pero el Presidente del Gobierno cuestiona el concepto de nación, para que le apoyen los independentistas, y no pasa nada.

No solo es culpable el PSOE, claro. El PP gobernó ocho años, cuatro de ellos con mayoría absoluta y no hizo nada para impedir que en las ikastolas vascas se enseñara a los niños a odiar a España, sirviendo así algunas de ellas de cuna de etarras; o que en Cataluña se cometieran atropellos lingüísticos, y de otros tipos, de modo continuado. El que esté exento de pecado, que tire la primera piedra; o, en materia de servilismo político y falta de coraje para defender la Constitución que han jurado cumplir y hacer cumplir, tanto monta, monta tanto.

Este país necesita reformas que van mucho más allá de las puramente económicas que ha iniciado el actual gobierno. En realidad, hay que darle la vuelta como a un calcetín y poner a cada uno en su sitio. No es tolerable que el gobierno de una comunidad autónoma diga que no tiene intención de cumplir una sentencia del Tribunal Constitucional y que éste se quede tan pancho, como si el tema no fuese con él. La misión de un tribunal no es solo dictar sentencias sino también hacerlas cumplir. De lo contrario, puesto que estamos reduciendo gasto público, suprimamos ese Tribunal y algo más ahorraremos. No solo dinero, sino también sentencias politizadas.

La devolución de algunas competencias al Estado es tan necesaria como lo es el copago sanitario y la reforma de la Justicia. Pero no la reforma que parece estar planeando Ruiz Gallardón sino algo mucho más profundo tendente a cambiar la mentalidad de jueces, y por extensión secretarios judiciales y oficiales, para que dejen de considerarse meros funcionarios como una gran parte de ellos hacen ahora. Tal vez deberíamos empezar por cambiar el sistema por el que se accede a la carrera judicial. La oposición es lo que los convierte en funcionarios, cuando en realidad debería ser un honor y el broche de oro a la culminación de una brillante carrera como jurista.

Necesitamos grandes y no tímidos cambios para recuperar el respeto hacia las instituciones del Estado. Pero son ellas las que deben de ganarse el respeto de los ciudadanos, y no al revés. Por ahí debe ir la reforma.

[+INFO: “La Casta Autonómica” (libro de Sandra Mir y Gabriel Cruz)]

Al igual que la prostitución, el nepotismo es una de las más viejas actividades humanas. Y, además, tiene puntos de coincidencia con ella. En la prostitución, lo que vendes es tu cuerpo; en el nepotismo, vendes tu integridad. El nepotismo, además y sobre todo en un sistema supuestamente democrático, conlleva, cuando se hace con descaro, connotaciones de prepotencia, vulgo chulería.  Es decirle al mundo… ¡¡ hago esto porque puedo !!

Los antiguos reyes absolutistas concedían arbitrariamente cargos y prebendas –con cargo al erario público, claro está- a sus validos y amantes (o a los maridos de sus amantes, como compensación por el consentimiento). El nepotismo se convertía así, a veces, en una forma de manejos de alto nivel.

Pero que en un país que se llama a sí mismo democrático –aunque el concepto sea en la realidad altamente cuestionable- se practique el nepotismo abiertamente y sin el menor rubor, da mucho que pensar. Mal está que, amparados artificialmente en ese volátil concepto de “rodearse de personas de confianza” –generalmente mediocres para que no hagan sombra- se repartan puestos entre amiguetes como pago de favores. Eso es cara dura pero, técnicamente, no constituye nepotismo. Pero que ganar unas elecciones sirva no ya para situarnos en buenos cargos sino para colocar también a nuestros familiares con el mayor desparpajo del mundo, es las dos cosas, nepotismo y caradura.

Ignacio González Velayos (Consejero Delegado de Metro)

Viene esto a cuento de una noticia dada hace un par de días por la cadena SER. Según esa información en prensa, no desmentida, al recientemente nombrado Consejero Delegado de Metro Madrid, Ignacio González de Velayos, que va ya por su cuarta legislatura como Concejal por el PP en el Ayuntamiento de El Escorial, sin que su nuevo y demandante cargo, que sepamos, le haya hecho dejar su Concejalía; que presuntamente ya había utilizado con anterioridad su peso político para colocar a su esposa con un número bajo en las listas del PP a las elecciones locales de Colmenarejo, con lo que ella es ahora también Concejala de Juventud y  Deportes –aunque no hemos advertido que desarrolle actividad alguna que justifique su sueldo-, ahora le ha faltado tiempo para dar un cargo –de confianza, claro- a su cuñado y hermano de su mujer, como responsable de Gestión Patrimonial de esa empresa pública. El agraciado es aparejador, que no parece ser la formación académica más adecuada para llevar una gestión patrimonial; pero resulta que su antecesor era ingeniero de caminos, con lo cual tal vez haya que redefinir el concepto de “gestión patrimonial” para que sea el puesto el que encaje con el individuo, y no al revés.

Además, que sepamos el señor Velayos ha atesorado el cargo de diputado en la Asamblea de Madrid, o al menos así consta a fecha 20 de abril en la web de tal institución, en la VII y VIII legislaturas.

Es verdaderamente lamentable que el resultado de unas elecciones generales sirva para cambiar puestos técnicos o administrativos que deberían estar ocupados por las personas más capacitadas para el cargo, sin connotación política alguna. Pero es mucho más lamentable cuando ese cambio va acompañado de presunto nepotismo con desparpajo.

El Consejero Delegado de Metro Madrid podría, sin duda, haber pedido a alguien que ayudara a su cuñado a encontrar un trabajo. No es muy ético, en un país con más de cinco millones de parados, pero éste nunca ha sido un país ético; y prácticamente nadie se habría enterado. Pero los favores hay que pagarlos con otros favores, por lo que lo más sencillo es dar el puesto en la empresa en que uno tiene el cargo ejecutivo más alto, donde nadie te lo va a cuestionar ni discutir. Para colmo, lo que sí ha cuestionado alguien ha sido la titulación de su cuñado.

La cosa ha trascendido y sus jefes políticos han tenido que salir a dar explicaciones a los medios de comunicación. La propia presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre escurre el bulto y ha señalado que no se puede pronunciar al respecto porque desconoce el caso y no tiene “información”. Así, ha añadido que se le haga la pregunta al propio consejero delegado o al consejero de Transportes, Pablo Cavero.

González Velayos ante los medios

Ayer, jueves 19 de abril, a 20.00 horas, D. Ignacio González de Velayos, Consejero Delegado de Metro de Madrid, Concejal del Ayuntamiento de El Escorial, y casado con una Concejala del Ayuntamiento de Colmenarejo, daba una charla en la Universidad Carlos III en un acto organizado por las NNGG de su partido, en nuestro pueblo, sobre el tema “La Gestión de una Empresa Pública”. Tema en el que debe tener gran experiencia por llevar ya tres meses en el cargo.

¿Aprovecharía D. Ignacio para explicar las ventajas que ofrece el nepotismo en la gestión de empresas públicas?

Hoy nos lo contarán los que hayan ido a oírle.