La falta de ética, elemento de disfunción politico-económica

Publicado: 18/04/2012 de Fernando Lario en General
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Un día, cuando mi hijo tenía 16 años, se encontró una cartera en la calle con 16.000 pesetas, que entonces era bastante más dinero de lo que hoy son 100 €, su equivalente. Además del dinero, la cartera contenía la documentación, tarjetas de visita, fotos y todo lo que solemos llevar en nuestras carteras, por lo que no fue difícil localizar a su dueño y telefonearle. Cuando el hombre vino y vio que le entregaban la cartera con las 16.000 pesetas, no se lo creía.

Por aquella época, en una reunión de altos directivos de una gran empresa española, observé, en un descanso para tomar café, que uno de ellos tenía mala cara y le pregunté qué le pasaba. Me contestó que el día antes había tenido que ir a comisaría porque a su hija de 14 años la habían cogido, junto con un par de amigas, robando en unos conocidos almacenes. Otro alto directivo que le oyó intervino diciendo “bueno, eso todos”; a lo que yo, un tanto bruscamente, le contesté “perdona, los míos no”.

Algunos años antes de eso, un Senador canario había sido detenido por robar en los almacenes Selfridge’s de Londres. Su reacción al ser interceptado en la puerta fue el típicamente español “usted no sabe con quien está hablando”; pero no le valió de nada, fue conducido ante el juez y éste no solo le puso, dado su cargo y el uso que pretendió hacer de él, la multa más alta que le permitía la ley sino que además le echó una monumental filípica para su vergüenza pública en una sala atestada de periodistas. El incidente fue ampliamente cubierto por todos los periódicos españoles y todo el mundo asumía que iba a ser fulminantemente expulsado del partido al que pertenecía. Sin embargo, para sorpresa de algunos, que no de todos, el más alto dirigente del partido declaró que se trataba de un delito cometido fuera de territorio español y por el que el Senador ya había pagado la sanción correspondiente. Y allí siguió, tan tranquilo, como un representante más de la soberanía nacional. Solo era un chorizo, pero eso no importaba.

Más recientemente, cuando empezaron a circular por todas las peluquerías de Colmenarejo comentarios jocosos sobre supuestas contraprestaciones económicas que se decía habían recibido algunas personas por facilitar una controvertida recalificación, un comentario, por supuesto anónimo, en una conocida página web manifestó que “si los beneficiados eran del pueblo, al menos todo quedaba en el pueblo”. Tal cual.

La relación entre estas cuatro historias, y muchas más que podrían contarse y que mucha gente conoce, no es necesario explicarla porque salta a la vista. El factor común a todas es falta de ética, que está totalmente institucionalizada. En España, el que roba no es considerado ladrón, sino listo. A nivel político y, lo que es peor, a nivel familiar. No cabe esperar que un niño devuelva una cartera sin quedarse con el dinero que contiene, si lo que oye en su casa habitualmente son frases de admiración y alabanza hacia quienes se apropian de lo que no es suyo. El problema yace en el seno de la propia unidad familiar y por ello es tan difícil de erradicar.

Durante la campaña electoral de Andalucía, el tema de los EREs falsos ha sido noticia casi diariamente. Una vez pasadas las elecciones, nadie habla de ello. Lo que ayer interesaba políticamente que fuera pecado mortal digno de condenación eterna, hoy solo parece interesar al juzgado que lleva el caso. Los mal llamados medios de comunicación –su verdadero nombre debería ser herramientas de adoctrinación- se pliegan a los intereses políticos que les dan de comer y presentan noticias y comentarios de un modo sesgado. No solo carecemos de ética, sino que la usamos como un arma de conveniencia.

Nuestros acreedores –eso que llamamos mercados- lo saben porque es su obligación saber cómo y a quién prestan su dinero, que tampoco es suyo y del que tienen que rendir cuentas. Y por eso no se creen lo que les decimos y prometemos, porque ya no pueden darnos ni siquiera el beneficio de la duda. ¿Prestaría usted su dinero a Zorba, el griego, el famoso personaje de la novela y película que lleva su nombre? Pues este país tiene muchos Zorbas; y lo malo es que gran parte de ellos se han dedicado a la política.

Va a ser un duro y penoso 2012, y lamentablemente solo estamos en abril.

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