Archivos para mayo, 2012

Reunión insólita

Publicado: 31/05/2012 de Fernando Lario en Economía
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El multimillonario Warren Buffett pidiendo al Congreso de EEUU que suba los impuestos a las rentas altas

Hace poco menos de un mes tuvo lugar en Santa Bárbara, California, una reunión de unas 35 personas, cada una de las cuales llegó a su aeropuerto en reactor privado y se dirigieron al punto de encuentro, uno de los más lujosos hoteles de California, en suntuosas limusinas. No se trataba de políticos, por lo que todo ese descomunal gasto estaba soportado por sus propios bolsillos y no los de los ciudadanos.  Era una reunión muy especial y hasta cierto punto insólita. Se trataba de reunir, bajo el mismo techo y no precisamente en una fiesta, a los americanos más ricos del momento. Tampoco era la primera vez que se reunían. El año pasado habían celebrado otra reunión, la primera con el mismo objeto, en Tucson, Arizona. Pero lo más absolutamente insólito y difícilmente creíble en el mundo en que vivimos, es el objeto de la reunión. Se trataba, nada más y nada menos, que de regalar –sí, he dicho regalar-, cada uno de ellos, la mitad de su fortuna.

Todo empezó el año pasado, en plena crisis, cuando comenzó a alzarse un clamor popular pidiendo que los ricos pagaran más impuestos. El tema no es nuevo y lo difícil siempre ha sido la definición de “rico”. ¿Es el que más tiene o el que más gana? ¿Procede penalizar a un exitoso emprendedor e innovador, que crea empresas y puestos de trabajo, con cargas fiscales crecientes que le disuadan de poner más esfuerzo y creatividad que solo conlleve un creciente expolio estatal? Para un asalariado normal, alguien que gane por encima del medio millón al año es rico. Para alguien que ha tenido una idea brillante, la ha puesto en práctica, se ha endeudado y asumido riesgos para desarrollarla –en Estados Unidos no se subvenciona a los emprendedores- ese medio millón de ingresos anuales es un premio justo a su esfuerzo y asunción de riesgos. Si se le crucifica fiscalmente, se limitará a vivir lo mejor posible y jamás volverá a asumir nuevos riesgos ni poner en práctica idea alguna. Habremos convertido a un posible genio en un simple vividor. Y son esos posibles genios quienes hacen girar las ruedas del mundo y nos benefician a todos.

¿Pero qué ocurre con aquellos que, gracias a su genialidad, han amasado miles de millones? Ahí ya no hablamos de ganar, sino de tener, y entramos en otra dimensión.

Todo empezó con una recogida de guante por parte de Warren Buffett. Este señor, el más decente –podría decir el único decente, pero temo ser injusto con otros muchos que me son desconocidos- de todos los inversores en la Bolsa de Nueva York, es uno de los dos hombres más ricos de Estados Unidos. Y lo ha hecho con una mezcla de genialidad e integridad, sin propagar rumores que favorezcan sus intereses, como desgraciadamente hacen muchos otros de los más conocidos “gurus” de Wall Street, que no son más que pandilleros sin escrúpulos que aprovechan el que sus opiniones tengan eco en los medios para difundir todo género de comentarios que influyan en los mercados a favor de sus intereses personales.

Warren Buffett ya era un filántropo desde hace muchos años. Pero, al surgir ese clamor pidiendo que los ricos pagaran más, él fue el primero en decir públicamente que estaba de acuerdo y pedía a la Hacienda americana que les cobrara más. Pronto se unió el también filántropo Bill Gates, creador de Microsoft y el otro hombre más rico del país, y, entre los dos, iniciaron un movimiento de invitación a los super-ricos  de América que culminó en la primera reunión conjunta, de toma de contacto, en Tucson.

Warren Buffet junto a Bill Gates en un debate

Esa primera reunión en Arizona sirvió para cambiar el mensaje. Los asistentes estuvieron mayoritariamente de acuerdo en dos cosas: una, que deseaban desprenderse de la mitad de su fortuna con fines benéficos; otra, que el instrumento adecuado no era la vía fiscal porque, si los fondos eran manejados por políticos, serían sin duda utilizados para fines incompatibles con el espíritu del grupo y perderían además la más importante de sus características: su voluntariedad.

Y así llegamos a la segunda reunión en Santa Bárbara de la que debían salir las bases para la creación de un gran fondo que financie proyectos concretos. Dinero no le faltará. La suma de la mitad de la fortuna de cada uno de los asistentes se asemeja al producto nacional bruto de algunos países pequeños. Los donantes no le deben nada a la sociedad, puesto que todo lo consiguieron con su esfuerzo y sin subvenciones de dinero público; y sin embargo desean compartirlo con quienes lo necesitan.

¿Estamos asistiendo a un movimiento que traspasará las fronteras americanas y se extenderá a los super-ricos del resto del mundo? Podría ser; otros movimientos han seguido esa misma ruta. Por supuesto, los incapaces, los frustrados por su propia ineptitud y los envidiosos seguirán clamando en contra de los ricos y a favor de lo “público” como medio de llegar ellos a los bien retribuidos centros de poder económico sin más mérito que su afiliación a un partido político. Pero tal vez estemos contemplando el germen del mayor movimiento de redistribución de riqueza de la Historia, con dos características fundamentales para hacerlo triunfar: una, es voluntario; y otra, no lo maneja la izquierda tradicional.

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Karlos, da gusto oirte

Publicado: 29/05/2012 de Rafael Pizarro en General
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Este video de Karlos Arguiñano (cocinero y empresario) en el que habla sobre los recortes en educación es una auténtica delicia. ¡Con que sencillez se pueden explicar las cosas!.

Lumbreras de Occidente

Publicado: 26/05/2012 de Rafael Pizarro en Política Nacional
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MINISTRO de ECONOMÍA y COMPETITIVIDAD: LUIS DE GUINDOS JURADO

Si el año 2007 usted hubiera invertido 1.000 € en FORTIS, siguiendo los consejos del hoy ministro de Economía Luis de Guindos, hoy tendría 39 euros.

Si ese mismo año 2007 y siguiendo otra vez los consejos del ministro usted hubiera invertido 1.000 € en acciones del Royal Bank of Scotland, hoy tendría 29 euros.

Si en el año 2008 usted le hubiera comprado directamente de Luis de Guindos alguna de sus acciones de Lehman Brothers por un importe de 1.000 euros, hoy tendría 0 euros.

Y si el año 2009 usted hubiera mantenido su confianza en el que fue un gran asesor financiero, e invertido 1.000 euros en Cuotas Participativas de la CAM , hoy tendría 0 euros.

Moraleja: tal como están las cosas y dada la solvencia de los consejos del nuevo ministro de Economía del Gobierno de España, más vale dedicarse a invertir en vino y beberlo pero con moderación y alegría, e intentar olvidar en manos de quién está ahora la economía del país.

La incompetencia y la avaricia de ciertos personajes de la órbita política es la que ha provocado el desastre bancario que nos ha traído a la situación actual.

¿Riqueza del idioma?

Publicado: 24/05/2012 de Fernando Lario en General
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Un amigo me ha hecho llegar este divertido enlace a un programa de Onda Cero en el que se trata exhaustivamente de la considerable cantidad de acepciones que, con ligeras adiciones de preposiciones, prefijos y sufijos, puede llegar a tener  la palabra “cojones”. Y lo muestran como prueba de la riqueza del idioma castellano.

Desde el mayor de los respetos hacia los organizadores del programa, me veo obligado a disentir. Que con el uso de una una sola palabra se puedan expresar decenas de ideas o conceptos, no constituye para nada riqueza del idioma sino más bien lo contrario. Un idioma es rico cuando contiene una gran abundancia de vocablos, de sinónimos, que permiten expresar la misma idea una y otra vez sin caer en la repetición. En este caso me temo que lo que estamos contemplando no es realmente riqueza idiomática sino más bien una obsesión, casi un culto, hacia unos atributos anatómicos que, además de intervenir en su misión reproductiva original, han sido asociados, positiva o negativamente, según los casos, con la valentía, la virilidad y la fuerza.

Procede además añadir que, habida cuenta de la considerable reducción en la tasa de natalidad de los españoles, la imbatible violencia de género y la escasa afición que demostramos en “dar la cara”, esos atributos anatómicos han visto en estos tiempos reducidos drásticamente su uso y utilidad tanto real como simbólicos; por lo que, dentro de un proceso evolutivo natural de la especie, es muy posible que en un futuro simplemente desaparezcan.

Los “ricos” ya viajan en Metro

Publicado: 21/05/2012 de Rafael Pizarro en Comunidad de Madrid
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Ellas, con tacones de aguja, trajes de noche ajustados, boas de plumas rojas al cuello, collares de perlas y los mejores tocados para la ocasión. La mayoría de ellos, con chaqué, esmoquin, sombreros de copa, pajaritas o corbatas. Incluso, individuos travestidos, condesas improvisadas para la ocasión, y payasos indignados. Coreando lemas como “¡El tarifazo es un lujo!” o “¡Queremos canapés!”.

De esta guisa se presentaron ayer por la tarde cientos de miembros del 15-M e integrantes del colectivo #YoNoPago en la estación de Sol para recorrer la línea 1 de Metro hasta Pinar de Chamartín y regresar al kilómetro cero.

La intención era improvisar una “gran fiesta de etiqueta” y protestar contra la subida del 11% del transporte público en la Comunidad de Madrid “de forma organizada, pacífica y pasando un buen rato”, según indicaba la convocatoria realizada por el colectivo a través de internet.

No es la primera vez que la plataforma organiza actos de protesta contra el “atropello” de la Comunidad de Madrid con el precio del transporte público. Otras organizaciones como Facua o el colectivo Paremos el tarifazo también se han mostrado en contra de la subida de tasas.

En acciones pasadas, realizadas a principio de año, además, hubo cargas policiales que terminaron con detenidos. En ambas ocasiones, otras ciudades españolas se habían unido al movimiento para protestar colándose en el Metro a una hora determinada.

Los cinco sindicatos de la enseñanza en España, CCOO, ANPE, CSIF, STES y UGT, han convocado un día de huelga total en el sector para el próximo 22 de mayo en protesta por los recortes aprobados por el Gobierno y en defensa de la enseñanza pública. Será una jornada histórica, en la que por primera vez en la historia de la democracia española pararán conjuntamente todas las etapas de formación -desde infantil al sistema universitario- y a la que se sumará la totalidad de los sectores de la comunidad educativa.

La convocatoria no ha gustado nada al ministro de Educación, José Ignacio Wert, que esta tarde ha arremetido contra los sindicatos por argumentar que el Gobierno recorta entre un 25 y un 30% el gasto educativo. “Es un intento grosero y falaz de engañar a la opinión pública”, ha aseverado el ministro en declaraciones a los medios tras asistir a la sesión de control al Gobierno en el Senado.

La Plataforma Estatal por la Escuela Pública -integrada por la Confederación de Padres de Alumnos (CEAPA), el Sindicato de Estudiantes y sindicatos de profesores FE-CC.OO, FETE-UGT y STES-i, entre otros- ha mostrado su apoyo a la huelga y ha recordado que, antes del paro general, este jueves se ha convocado una jornada de lucha en todas las comunidades autónomas con más de 70 actos de protesta en toda España.

Por ello, el miembro de la Junta Directiva de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) y portavoz de la Plataforma, José Luis Pazos, ha pedido al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el “cese inmediato” de Wert y su sustitución por otro ministro “capaz de poner en valor la escuela pública”.

En Debate Colmenarejo nos hacemos eco de la carta que la Junta Directiva de la CEAPA ha hecho pública para explicar sus razones para apoyar esta huelga en el sector de la Educación.

CARTA CEAPA (PULSAR SOBRE LAS IMÁGENES PARA AMPLIAR):

Folleto informativo de la Plataforma 15 M (Valdemorillo)

Gibraltar o cómo hacer 300 años el ridículo

Publicado: 20/05/2012 de Fernando Lario en Política Nacional
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Ya tenemos un gobierno del PP y con ello vuelta a la gresca con los gibraltareños. Controles exhaustivos, molestos e innecesarios en la frontera, tensión e incidentes múltiples y, por encima de todo ello, una irritante sensación de impotencia ante la continua estupidez. Porque Gibraltar jamás llegará a ser español. Ya nos hemos encargado los propios españoles de que eso no ocurra nunca.

La cosa viene por supuesto de muy atrás pero adquiere carácter de especial virulencia durante el franquismo y sobre todo cuando Castiella fue Ministro de Asuntos Exteriores. Tal fue su obsesión, emanada lógicamente desde El Pardo, con ese tema, que fue conocido jocosamente como el “Ministro del Asunto Exterior” porque no se le recuerda otra actuación de relevancia. Su gobierno cerró la verja, concedió una pensión vitalicia a todos los obreros españoles que hasta entonces habían ido todos los días a trabajar en distintas instalaciones industriales del Peñón y decidió, por decreto, crear un polo industrial en la Bahía de Algeciras que supuestamente generaría riqueza y puestos de trabajo en la zona, mientras que los pobres llanitos languidecían en la escasez y se verían sin duda pronto obligados a rendirse y pedir por favor su incorporación a España.

No funcionó así. Quien quiera que hiciera tan brillante planificación, olvidó unas cuantas cosas; la más importante de ellas, que los gibraltareños vivían en democracia, podían opinar, viajar y vivir en libertad, algo que nos estaba vedado a los españoles. Otra, que los pueblos, puestos entre la espada y la pared, suelen reaccionar con inventiva y resolución. Así que trajeron trabajadores de Marruecos, que estuvieron encantados con la oportunidad que nuestra estupidez les deparó, viajaron al mundo a través de Londres con servicios aéreos que se reforzaron en número, y crearon un servicio de ferry con Tánger para importar todos los productos frescos que necesitaban. Los llanitos siguieron viviendo bien y libres; el polo industrial de la Bahía de Algeciras solo atrajo tres empresas, en el transcurso de muchos años, que, por sus características –refinería de petróleo, central eléctrica y acero inoxidable-, requerían personal altamente cualificado y por tanto crearon muy pocos puestos de trabajo para los locales; nuestros obreros, obligados a dejar sus empleos en Gibraltar, siguieron cobrando del Estado; y la economía de Marruecos se benefició del flujo de negocio que le habíamos regalado con nuestra genialidad política.

En vista de ello, unos años después dimos un paso más: cerramos nuestro espacio aéreo colindante con el Peñón, de modo que los aviones de la entonces British European Airways se veían obligados a describir un circulo muy cerrado de aproximación que terminaba prácticamente en la cabecera de pista, entorpeciendo y minando la seguridad de los vuelos comerciales y obligando a su cancelación con vientos de cierta intensidad, algo frecuente en El Estrecho. Tampoco funcionó. Los llanitos siguieron allí, haciéndonos cortes de manga todos los días a través de la verja; recibiendo más y más turistas por aire y mar; convirtieron Gibraltar en un punto de repostaje para buques, varias empresas de cruceros empezaron a escalar allí regularmente y, en general, continuaron prosperando mientras la zona de Algeciras y La Línea se mantenía deprimida y pobre por falta de inversiones y de actividad comercial.

Verja de Gibraltar durante la II Guerra Mundial

La verja permaneció cerrada durante 18 años. Lo cual quiere decir que hubo quienes llegaron a la edad de votar habiendo pasado toda su vida dentro de una jaula. Un excelente ejercicio español de relaciones públicas.

Mientras, la posición inglesa ha sido demoledoramente simple: el destino de Gibraltar está en manos de sus ciudadanos. Son ellos quienes han de decidir si desean ser españoles o británicos. Y tras tan simple argumento, soltaban una carcajada, porque no cabía hacer otra cosa, dado que nosotros hacíamos cada día más enemigos entre los habitantes del Peñón.

Nuestra reclamación se basa en el incumplimiento británico del Tratado de Utrecht de 1713. Según su Art. 10 entregamos la propiedad de Gibraltar –ciudad, castillo, puerto y fortificaciones- a la Corona Británica a perpetuidad, sin jurisdicción territorial alguna y sin comunicación terrestre con el territorio circundante, excepto para abastecer ocasionalmente a la guarnición y buques en puerto, cuando el acceso marítimo no estuviera abierto o no fuera seguro.

La expresión “sin jurisdicción territorial alguna” se pretende interpretar hoy como que carece de aguas jurisdiccionales; pero a principios del siglo XVIII no existía el concepto de mar interno que, junto con mar territorial, plataforma continental y zona de influencia económica, empezaron a desarrollarse un siglo más tarde y culminaron en la segunda mitad del siglo XX. Cuando se firmó el Tratado de Utrecht se consideraba que un estado tenía jurisdicción sobre aquello que podía defender desde la costa –algo parecido a lo que hoy  se conoce como “real-politik-, es decir, el alcance de una bala de cañón, lo que daría origen más tarde al establecimiento formal de jurisdicción marítima de tres millas a partir de la línea de mínimo nivel de bajamar. Cabría pensar –pero eso prefiero dejárselo a juristas estudiosos de la terminología legal del siglo XVIII- que la expresión “sin jurisdicción territorial alguna” puede interpretarse como una cesión no del territorio sino de las propiedades que en él se encuentran. Lo que dice exactamente ese artículo es “… yield to the Crown of Great Britain full and entire propriety of the town and castle of Gibraltar, together with the port, fortifications, and forts thereunto belonging; and he gives up the said propriety to be held and enjoyed absolutely with all manner of right for ever, without any exception or impediment whatsoever (… cede a la Corona de Gran Bretaña la entera y completa propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, junto con su puerto, fortificaciones y fortines pertenecientes a los mismos; y entrega dicha propiedad para su tenencia y disfrute absoluto con toda clase de derechos para siempre, sin excepción o impedimento de cualquier tipo)”. Esta interpretación –motivada por el hecho de que se refiera a estructuras y no a territorio- nos llevaría a considerar que lo que adquirió Gran Bretaña, como consecuencia del Tratado, fue lo que ellos llaman un “leasehold”, algo parecido a nuestra concesión administrativa aunque, eso sí, a perpetuidad; y en tal caso podría estar justificada la opinión española de que Gibraltar, según el Tratado de Utrecht, carece de aguas jurisdiccionales.

De cualquier manera, el mundo ha cambiado mucho desde 1.713. Nosotros hemos sido los primeros en incumplir el Tratado con varios intentos de recuperación por la fuerza, el primero de ellos solo 14 años después de su firma, con lo que no hemos demostrado mucho respeto hacia los tratados internacionales que firmamos. Gibraltar dejó de ser una colonia hace años, para convertirse en un territorio autónomo británico de ultramar con su propio gobierno y parlamento. Hoy día es impensable que un territorio costero carezca de jurisdicción sobre sus aguas más próximas. El Reino Unido ya no es un enemigo de España, sino un aliado en la OTAN y miembro de la Unión Europea.

La Administración socialista de Felipe González ya inició unas negociaciones que culminaron en una declaración bilateral por la que se pretendía llegar a un sistema de administración conjunta del territorio; pero como no renunciamos a la reivindicación de soberanía, el asunto no prosperó.  Una de las pocas cosas sensatas que hizo la Administración de Rodríguez Zapatero en política exterior fue normalizar las relaciones con Gibraltar –paso muy criticado en su momento por el PP en la oposición- con lo que gozamos de un período de relajación que benefició a ambas partes, como puede apreciarse en un mayor desarrollo local de La Línea y Algeciras. Con el regreso del PP al Gobierno Central, vuelve la tensión. ¿Por qué?

Es no solo absurdo sino ridículo, estúpido y manifiestamente incompetente volver a crear incidentes fronterizos como los que estamos viviendo, más propios de países tercermundistas. España debe hacerse a la idea de que Gibraltar continuará siendo británico sencillamente porque así lo quieren sus habitantes y el Reino Unido está dispuesto a apoyarles. Por la misma razón por la que Ceuta y Melilla seguirán siendo españolas mientras sus habitantes así lo deseen y España esté decidida a apoyarles. Así que, o lo recuperamos por la fuerza, con todas sus consecuencias, o abandonamos la reivindicación de soberanía y nos sentamos con ellos a diseñar un modo de convivencia en el que no haya problemas y, de haberlos, se resuelvan mediante arbitraje o en tribunales y no mandando a la Guardia Civil supuestamente a defender a unos pescadores para luego decirles que se retiren.

Llevamos 300 años haciendo el ridículo en Gibraltar. Creo que ya es hora de que dejemos de convertirnos en el hazmerreír de los británicos.