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Al igual que la prostitución, el nepotismo es una de las más viejas actividades humanas. Y, además, tiene puntos de coincidencia con ella. En la prostitución, lo que vendes es tu cuerpo; en el nepotismo, vendes tu integridad. El nepotismo, además y sobre todo en un sistema supuestamente democrático, conlleva, cuando se hace con descaro, connotaciones de prepotencia, vulgo chulería.  Es decirle al mundo… ¡¡ hago esto porque puedo !!

Los antiguos reyes absolutistas concedían arbitrariamente cargos y prebendas –con cargo al erario público, claro está- a sus validos y amantes (o a los maridos de sus amantes, como compensación por el consentimiento). El nepotismo se convertía así, a veces, en una forma de manejos de alto nivel.

Pero que en un país que se llama a sí mismo democrático –aunque el concepto sea en la realidad altamente cuestionable- se practique el nepotismo abiertamente y sin el menor rubor, da mucho que pensar. Mal está que, amparados artificialmente en ese volátil concepto de “rodearse de personas de confianza” –generalmente mediocres para que no hagan sombra- se repartan puestos entre amiguetes como pago de favores. Eso es cara dura pero, técnicamente, no constituye nepotismo. Pero que ganar unas elecciones sirva no ya para situarnos en buenos cargos sino para colocar también a nuestros familiares con el mayor desparpajo del mundo, es las dos cosas, nepotismo y caradura.

Ignacio González Velayos (Consejero Delegado de Metro)

Viene esto a cuento de una noticia dada hace un par de días por la cadena SER. Según esa información en prensa, no desmentida, al recientemente nombrado Consejero Delegado de Metro Madrid, Ignacio González de Velayos, que va ya por su cuarta legislatura como Concejal por el PP en el Ayuntamiento de El Escorial, sin que su nuevo y demandante cargo, que sepamos, le haya hecho dejar su Concejalía; que presuntamente ya había utilizado con anterioridad su peso político para colocar a su esposa con un número bajo en las listas del PP a las elecciones locales de Colmenarejo, con lo que ella es ahora también Concejala de Juventud y  Deportes –aunque no hemos advertido que desarrolle actividad alguna que justifique su sueldo-, ahora le ha faltado tiempo para dar un cargo –de confianza, claro- a su cuñado y hermano de su mujer, como responsable de Gestión Patrimonial de esa empresa pública. El agraciado es aparejador, que no parece ser la formación académica más adecuada para llevar una gestión patrimonial; pero resulta que su antecesor era ingeniero de caminos, con lo cual tal vez haya que redefinir el concepto de “gestión patrimonial” para que sea el puesto el que encaje con el individuo, y no al revés.

Además, que sepamos el señor Velayos ha atesorado el cargo de diputado en la Asamblea de Madrid, o al menos así consta a fecha 20 de abril en la web de tal institución, en la VII y VIII legislaturas.

Es verdaderamente lamentable que el resultado de unas elecciones generales sirva para cambiar puestos técnicos o administrativos que deberían estar ocupados por las personas más capacitadas para el cargo, sin connotación política alguna. Pero es mucho más lamentable cuando ese cambio va acompañado de presunto nepotismo con desparpajo.

El Consejero Delegado de Metro Madrid podría, sin duda, haber pedido a alguien que ayudara a su cuñado a encontrar un trabajo. No es muy ético, en un país con más de cinco millones de parados, pero éste nunca ha sido un país ético; y prácticamente nadie se habría enterado. Pero los favores hay que pagarlos con otros favores, por lo que lo más sencillo es dar el puesto en la empresa en que uno tiene el cargo ejecutivo más alto, donde nadie te lo va a cuestionar ni discutir. Para colmo, lo que sí ha cuestionado alguien ha sido la titulación de su cuñado.

La cosa ha trascendido y sus jefes políticos han tenido que salir a dar explicaciones a los medios de comunicación. La propia presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre escurre el bulto y ha señalado que no se puede pronunciar al respecto porque desconoce el caso y no tiene “información”. Así, ha añadido que se le haga la pregunta al propio consejero delegado o al consejero de Transportes, Pablo Cavero.

González Velayos ante los medios

Ayer, jueves 19 de abril, a 20.00 horas, D. Ignacio González de Velayos, Consejero Delegado de Metro de Madrid, Concejal del Ayuntamiento de El Escorial, y casado con una Concejala del Ayuntamiento de Colmenarejo, daba una charla en la Universidad Carlos III en un acto organizado por las NNGG de su partido, en nuestro pueblo, sobre el tema “La Gestión de una Empresa Pública”. Tema en el que debe tener gran experiencia por llevar ya tres meses en el cargo.

¿Aprovecharía D. Ignacio para explicar las ventajas que ofrece el nepotismo en la gestión de empresas públicas?

Hoy nos lo contarán los que hayan ido a oírle.

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La trampa de la Transparencia

Publicado: 26/03/2012 de Rafael Pizarro en Ayuntamiento, Política Nacional
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No os hagáis ilusiones. Este fin de semana salió a bombo y platillo en los medios todo lo referente a la Ley de Transparencia, bueno… ¡todo, todo no!.

Parecía una buena idea del gobierno del PP… y la verdad es que sí, parecía una buena idea hasta que uno lee algo como esto:

NOTICIA EN LA WEB DE LA CADENA SER (26-03-2012)

“El anteproyecto reconoce que no obliga a una contestación inmediata aunque fija un plazo de un mes para la respuesta. “Transcurrido el plazo máximo para resolver – dice textualmente – sin que se haya dictado y notificado una resolución expresa se entenderá que la solicitud ha sido desestimada“. Artículo (17.4)…”

Así que imaginemos que vamos a nuestro Excelentísmo Ayuntamiento, como un ciudadano más (sin ser concejales y sin enchufe, ni besamanos) y les pedimos, en base a dicha ley (cuando este del todo aprobada y publicitada) un informe detallado de los sueldos de los concejales o lo que sea. El funcionario de turno coge nuestra petición, la registra y a continuación la utiliza para liar su bocadillo de foiegras con pepinillos en aceite, o si es digital la pone en una bandeja de causas perdidas. Al mes de lo de los pepinillos nuestra petición queda desestimada. Ni nos envían la respuesta ni nos la enviarán jamás. ¿Transparencia?, sí. La misma que una pared de sillares de granito.

Bienvenidos a la democracia “yo me lo guiso y yo me lo como” donde se crean leyes con trampas para saltárselas a la torera burlándose así de todos los ciudadanos. ¡¡ Grandioso !!.

Casi mejor que hubieran hecho como el gobierno de Zapatero y hubieran tenido la ley de transparencia durmiendo el sueño de los justos en un cajón. Para promulgar esto mejor que no promulguen nada.