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Mediocridad, según Forges

Publicado: 06/09/2012 de Fernando Lario en General

   Creo que la mejor manera en que puedo reiniciar la nueva temporada, tras las vacaciones estivales, es reproduciendo un escrito que Forges publicó en mayo pasado. Me he referido en muchas ocasiones anteriores al cultivo de la mediocridad que venimos practicando en España desde hace décadas; pero el genial humorista, que esta vez escribe muy en serio, hace un análisis detallado de los síntomas que nos llevan necesariamente al diagnóstico final: somos un país donde solo triunfa la mediocridad.

El triunfo de los mediocres, por Forges

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. 

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. 

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. 

Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. 

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

– Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

– Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

– Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

– Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

– Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

– Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

– Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

– Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

– Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

Suscribo íntegramente esta opinión que se podría dar en tono de voz más alto pero nunca con mayor claridad. Es una llamada de atención a la realidad para que, en vez de quejarnos todo el rato sobre nuestros infortunios echando, como es habitual, la culpa a los demás, entendamos de una pajolera vez que la causa está en nosotros mismos, en nuestra actitud ante la vida y en nuestros comportamientos sociales. Dejémonos ya de “conspiraciones judeo-masónicas” –la sombra de Franco sigue afectando nuestro pensamiento– y enfrentémonos a la realidad, aún triste y dura como es de aceptar. Solo ese reconocimiento nos puede salvar como país y permitir que dejemos un legado decente a nuestros hijos.

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Se ríen de España y de los Españoles

Publicado: 30/07/2012 de Rafael Pizarro en Economía, General
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Juan Torres López (Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla)

10-07-2012

Leer las páginas económicas, o incluso solo las portadas, de los medios se está convirtiendo en un ejercicio de puro masoquismo: no hay manera de disimular el ridículo que está haciendo España.

Hace un mes que se aprobó el rescate de la banca española que según Rajoy resolvía el problema de nuestra economía y que mereció una surrealista felicitación del rey Juan Carlos. En este tiempo ha habido cumbres y varias reuniones de los ministros de Economía pero hasta el momento no se han fijado ni las condiciones concretas, ni qué cantidad exacta se precisa, ni cuándo comenzará a ser efectivo. Se hacen declaraciones contradictorias diciendo un día blanco y otro negro pero siempre se insiste en lo mismo: hay que seguir rebajando gastos y derechos y reduciendo los ingresos de los trabajadores. Lo que era la solución resulta que lo ha empeorado todo y nadie, sin embargo da cuentas de ello.

Se han reído de nosotros. El objetivo es salvar a la banca alemana, que es lo que de verdad les interesa, pero quieren hacerlo con las máximas garantías y eso obliga a que el rescate sea uno definitivo, directamente sobre la economía española y con la garantía directa del Estado. El de los 100.000 millones para los bancos no era sino una salva porque resulta infumable: nadie puede entender que si es a los bancos a quien hay que rescatar se haga responsable de ello a los ciudadanos en su conjunto. Por eso, para provocar el grande, están dejando que nos precipitemos al abismo, no porque la cuantía de nuestra deuda pública sea excesiva, como dicen, sino porque nos atan de pies y manos y nos empujan ante los inversores. Simplemente haciendo lo que está haciendo el Banco Central Europeo, nada de lo que haría un banco central auténtico, bastará para que seamos intervenidos en poco tiempo y para que nuestra economía sea puesta bajo control directo y permanente de los acreedores alemanes. Queda muy poco tiempo para que las comunidades autónomas se declaren sin liquidez y para que el propio Estado, con tipos en los mercados superiores al 7% u 8% se reconozca incapaz de hacer frente a sus compromisos de pago. Esa es la secuencia inevitable que producen las medidas que se están tomando.

Si lo que quisieran de verdad fuese salvar a nuestra economía y al euro no harían lo que están haciendo ni nos seguirían obligando a tomar medidas que van a hundir más la demanda, la generación de ingresos, o incluso la posibilidad de que paguemos la deuda que dicen querer que paguemos. Si desearan realmente frenar la presión de los mercados bastaría que el Banco Central Europeo fuese lo que no es, y que se adoptara una estrategia de creación de actividad y empleo para toda Europa en el marco de un pacto global de rentas, pero es que no buscan eso. Quieren que la prima de riesgo siga subiendo para extorsionar más fácilmente y acelerar lo que revestirán como una situación de emergencia que no admita retóricas. Se ríen de nosotros porque lo que van buscando es someter a nuestra economía y no a salvarla en un marco de cooperación y unión europeas.

La última tomadura de pelo de quienes se pasan todo el día diciendo que hay que respetar a los mercados y dejarlos que actúen con plena libertad ha sido salvar una vez más la cara de los bancos permitiendo valorar sus activos a precios “razonables” en el marco de una agencia inmobiliaria sui generis, como ya adelantamos que harían en nuestro libro Lo que España necesita. Es decir, que una vez más se pasan por el forro lo que establecen libremente los mercados que tanto dicen respetar: Si el precio razonable no es el que fijan los mercados ¿para qué puñetas sirven? Se ríen de nosotros porque una vez más nos están robando delante de nuestros mismos ojos.

En España es nuestro propio gobierno quien se ríe de nosotros engañándonos sin piedad.

El ministro de Economía alaba sin descanso a las autoridades europeas, agradece sus propuestas razonables y jura y perjura que haremos todo lo que sea necesario para contentar a los mercados, porque es lo que más nos conviene. Pero, justo al mismo tiempo, el de Asuntos Exteriores suplica al Banco Central Europeo (donde hemos perdido la influencia que teníamos, aunque tampoco podamos decir que la hayamos utilizado precisamente a nuestro favor) para que intervenga contra los mercados y ponga formes a los especuladores. Un alarde de discurso coherente y de sincera estrategia compartida.

El ministro de Hacienda, que ya ocupa la cartera por segunda vez, reconoce que ha de subir el IVA porque es un incompetente que no sabe hacer que todos paguen lo que tiene que pagar y Cospedal se consolida como la mayor y más desvergonzada demagoga del reino. Ahora carga contra la función pública sin caer en lo que ella tendría que ser la primera en recordar: que en España hay menos trabajadores públicos en relación con la población activa total que en la media de los Quince, que se gasta menos en retribuirlos, que nuestro sector público es bastante más reducido que el de los países más avanzados y competitivos de nuestro entorno, y que esos seres despreciables a los que se refiere y a los que ya está poniendo en la calle son los maestros o los médicos de los hijos de familias que no pueden pagarse servicios privados, por cierto, casi siempre de peor calidad que los públicos a pesar de que disponen de más recursos y de que no asumen todas sus cargas. Y olvidando, sobre todo, que la función pública con la que quieren acabar fue la mejor e imprescindible solución para evitar que las oligarquías de los partidos (de las que ella forma parte) se hicieran dueñas del Estado en perjuicio de la mayoría de la población.

Pobre España y pobre pueblo español, tan silencioso y obediente. Vibra de patriotismo cuando gana “La Roja” pero enmudece cuando le roba una potencia extranjera o cuando su gobierno le miente y le traiciona.

Feliz Verano

Publicado: 11/07/2012 de Rafael Pizarro en Ética y moral, General
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Almudena Grandes (Columna en el diario “El Páis” 09-07-2012)

FELIZ VERANO
Es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera

Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.

Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.

El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.

Juan Morano (hasta ahora senador del PP)

El Partido Popular acaba de dar una lección práctica de la total falta que tienen todos los partidos políticos españoles de la más elemental idea de lo que significa democracia. Realmente sería divertido si no fuera tan desvergonzado como bochornoso.

Resulta que uno de sus Senadores por León, Juan Morano, votó en contra de los postulados de su propio partido en el tema de la ayudas a la minería y no solo ha sido suspendido de militancia sino que se le ha abierto un expediente y al parecer se pretende multarle. Y yo pregunto: ¿quién se ha creído el Partido Popular que es para pretender sancionar, y de paso coaccionar al resto de sus cargos electos, por haber ejercido su derecho constitucional e inalienable a votar como le dicte su conciencia y como crea que sirve mejor los intereses de sus electores? ¿Es que aún no se han enterado de cómo funciona el sistema, después de casi 40 años? ¿Son así de brutos e ignorantes o es solo pura arrogancia? ¿Aprenderán alguna vez? ¿Aprenderemos los demàs?

Todos los que me conocen saben que tengo unas ideas muy claras y perfectamente definidas sobre las ayudas a la minería española, que no me corto en absoluto en expresar y que no coinciden para nada con el sentir popular y mucho menos con la imagen que pretenden transmitir y vender los mineros. Pero si el Sr. Morano tiene otras ideas, si cree que las tienen sus votantes, ha hecho exactamente lo que tenía que hacer votando según sus ideas y las del pueblo al que representa. Con ello ha demostrado personalidad, gallardía y ser el único cargo electo, que yo sepa, que no ha caído en la corrupción de la disciplina de voto.

Porque eso, señoras y señores, es lo que es la disciplina de voto: una forma de corrupción, una más de las muchas que hay. Porque el cargo electo se debe a sus electores, no al partido. Como no me canso de repetir, el partido es el medio, no el fin.

Pero aquí, merced a ese travesti democrático que llamamos Ley Electoral, los partidos quebrantan sistemáticamente no ya la Constitución sino el concepto básico de democracia exigiendo a sus cargos electos que voten según indica la línea del partido, incluso si ello conlleva votar en contra de los intereses de los ciudadanos de su demarcación. Ya lo dijo una vez el Sr. Rajoy ante las cámaras y con total descaro: “tened presente que soy yo quien hace las listas”. Es decir, tenemos una Ley que fomenta el quebrantamiento de la Constitución, que es la Ley de Leyes. Así de incongruente.

Y, al parecer, no tenemos juristas que se hayan dado cuenta de ello y lo hayan planteado como un fraude de ley a nivel constitucional. O los tenemos, pero han elegido guardar silencio, que es más cómodo y en algunos casos remunerativo.

¡Bien hecho, Sr. Morano! No coincido para nada con sus ideas sobre la minería pero tiene usted mi admiración y respeto –y me gustaría que los tuviera del resto de los españoles, pero eso es misión imposible en esta sociedad- por haber dado una lección de democracia a esos indocumentados que se hallan al frente de los partidos políticos de este país e intentan imponernos sus criterios dando por asumida la corrupción de sus cargos electos votando en contra de sus electores solo para seguir en las listas en la próxima legislatura.

Ninguna casa sin botijo en Colmenarejo

Publicado: 23/06/2012 de Rafael Pizarro en General
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La nevera ha desplazado al botijo, pero no cabe duda que la idea de que un dispositivo genere frío aprovechándose del calor veraniego es atractiva y tiene su explicación TERMODINÁMICA.

En plena CRISIS económica, con otra oleada de RECORTES  la vuelta de lo de BANKIA nos anuncian que viene una ola de calor extrema, ¿nos hará falta recurrir al BOTIJO?. El botijo un “invento” tan español como la fregona, y además ecológico y super-eficiente energéticamente como vamos a demostrar.

El botijo ese instrumento para almacenar y refrescar agua presente en muchos países mediterráneos) posee una historia que se remonta a las antiguas culturas mesopotámicas, donde se encontraron los primeros restos de recipientes con formas similares a los actuales. Sin embargo, se cree que ya en el Neolítico los antiguos prehistóricos utilizaron envases naturales, como huevos de avestruz o de otras aves, a guisa de botijos.

La procedencia etimológica de su nombre es romana, concretamente del término del latín tardío buttis (odre). De este mismo derivan también “bota” (la de beber), “botija” y, finalmente, “botella”.

Consiste en un recipiente de arcilla o barro poroso, de formas redondeadas y base comúnmente circular, que posee un asa de agarre y dos aberturas, una más ancha para echar el agua (boca) y otra más estrecha para beber (pitorro o pitón), inclinándolo por encima de la boca.

[+INFO VIDEO explicativo]

El botijo tiene la particular cualidad de enfriar físicamente el agua que contiene aun en los climas más cálidos, ya que puede llegar a reducir su temperatura interior hasta 10 grados en condiciones óptimas.

¿Es posible que algo tan antiguo siga las leyes de la termodinámica? Pues parece que sí.

El mecanismo de enfriamiento es tan sencillo como compleja es su formulación matemática. El agua contenida en un botijo, al ser éste de un material poroso, se filtra hacia la superficie exterior donde, por efecto de las altas temperaturas, se evapora. Este cambio de estado líquido a gaseoso necesita de energía calorífica, y parte de esta energía se extrae de la propia masa de agua contenida en el interior, disminuyendo su temperatura. Este cambio de estado (de líquido a vapor) provoca un enfriamiento del sistema, ya que, precisamente, desaparecen las partículas más energéticas.

El grado de enfriamiento depende de varios factores, fundamentalmente del agua que contenga el botijo y de las condiciones ambientales. Estas últimas deben implicar un clima cálido pero seco, es por ello que en la zona norte de España no tuviera tanta repecursión la utilización del botijo. Los botijos esmaltados, lacados o pintados que hoy se utilizan como motivos ornamentales pierden sus capacidades refrescantes en cuanto son decorados.

En realidad es un fenómeno que existe desde que el mundo es mundo, y que está más cerca de nosotros de lo que pensamos. Nuestro propio mecanismo de refrigeración natural funciona de la misma manera, pues miles de gotitas de sudor (generadas por nuestras glándulas sudoríparas ecrinas de todo el cuerpo y enviadas hacia los poros de la piel) nos perlan de agua que, en el proceso de vaporización cuando la temperatura exterior es alta, utilizan nuestro propio calor como energía para evaporarse, rebajando nuestros grados corporales.

Pero lo más curioso del tema es que, en el año 1990, un profesor de Química en la Escuela Técnica Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid, el señor Gabriel Pinto, se empeñó en parametrizar en una ecuación matemática todas las variables y factores que influyen en el mecanismo refrigerador del botijo. Pinto desarrolló un modelo matemático que iba ajustando mediante datos experimentales. Había considerado multitud de factores, empero, existía algo que seguía sin cuadrar: las ecuaciones le conferían al botijo una capacidad ilimitada de enfriar.

El dispositivo experimental constaba de un botijo clásico en el que se introdujeron 3,2 litros de agua a 39 ºC y este, a su vez, se mantuvo a esa misma temperatura en un horno de laboratorio, con una humedad relativa del 42%. Cada cierto tiempo, Pinto fue midiendo la masa del botijo (para determinar la masa de agua evaporada) así como la temperatura del agua. De esta manera, observó que en unas 7 horas el agua se había enfriado 15 ºC, alcanzando los 24 ºC. A partir de ese punto, el agua comenzaba a calentarse de nuevo, debido a que ya se había evaporado aproximadamente medio litro. Al cabo de tres días, las últimas gotas de agua que quedaban volvían a alcanzar la temperatura ambiente de 39 ºC.

Teniendo en cuenta sus fórmulas el botijo acabaría enfriando constantemente, lo cual era imposible, puesto que, si este fuera el caso, llegaría un momento en el que el agua se congelaría.

Fue entonces cuando otro profesor de Química, José Ignacio Zubizarreta, aportó el detalle que faltaba, algo que Pinto había pasado por alto: el calor de radiación que aporta el aire que se encuentra en el interior del recipiente. La fórmula estaba terminada. En 1995, ambos profesores publicaron en la revista americana Chemical Engineering Education (en su número 29) el artículo titulado An ancient method for cooling water explained by means of mass and heat transfer. El resultado fue un par de ecuaciones diferenciales que relacionaban todos los parámetros y que se pueden aplicar a todos los botijos; las que se pueden observar en la imagen siguiente.

Donde las variables y constantes representadas son:

Suponiendo un botijo con geometría esférica perfecta, el siguiente esquema puede ayudar a comprender las ecuaciones:

La física de los instrumentos modernos, la química de los seres vivos o la mecánica de los aparatos actuales siempre estuvieron ahí, esperando a que alguien los repitiera artificialmente y los plasmará en un papel.

[+INFO sobre el botijo]

No aprendemos

Publicado: 16/06/2012 de Rafael Pizarro en Economía, General
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“El presupuesto tendrá que estar equilibrado, el tesoro tendrá que volver a llenarse, la deuda pública se tendrá que reducir, la arrogancia de la burocracia tendrá que ser atemperada y controlada y la ayuda a las tierras extranjeras tendrá que eliminarse para que Roma no entre en la bancarrota.

El pueblo debe otra vez aprender a trabajar en vez de vivir de la asistencia pública”

Cicerón, 55 A.C.

(Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.) filósofo y orador romano, concentró sus meditaciones en problemas de política y moral, con precisión y buen juicio).

¿Aciertan alguna vez los economistas?

Publicado: 10/06/2012 de Rafael Pizarro en General
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De un tiempo a esta parte la economía (sobre todo la macro-) impregna nuestras vidas…. a veces la tenemos hasta en la sopa.

Hay quién opina que hubo un “pecado original”. Fue cuando a finales de la II Guerra Mundial los grandes banqueros del mundo empezaron a contratar (con mucha vista de futuro) a matématicos para que modelizaran los fenómenos economicos acorde con esos grandes intereses.

Hay frase favorita famosa sobre lo poco que saben los economistas es del también economista John Kenneth Galbraith : “Hay dos tipos de economistas : los que no saben nada y los que no saben ni eso .”

George Soros lo explica muy bien: la economía no es una ciencia y nunca lo podrá ser, por lo menos en el sentido de lo que se entiende como método científico. Y como bien explica también el autor de “El Cisne Negro”, ser economista no consiste en otra cosa que en alguna combinación de las siguientes actividades: dar clases en la universidad, elaborar teorías artificiosas, dar conferencias, escribir libros, ganar premios, … pero desgraciadamente sirven para menos que un ignorante sobre su área de conocimiento.

La economía es una ciencia social y con eso ya está dicho todo. Si le pidieramos a un buen entrenador de fútbol que, por entender de su materia, nos diera los resultados de la próxima jornada ¿podría hacerlo?…, pues eso, suena ridículo, ¿verdad?. No pidamos a los economistas que sean futurólogos ni nos fíemos de los que parecen serlo.

Esos vaticinios tienen por único fin DEFENDER INTERESES, no acertar el futuro. De otra manera, no se entendería que insistan una y otra vez con pronósticos que la realidad desmiente día tras día.

Un físico es capaz de predecir la órbita de un cometa, un ingeniero qué estructura ha de tener un puente para soportar un seismo, un epidemiólogo qué mutaciones sufrirá un virus, un químico que proceso conviene realizar para catalizar una reacción, un meteorólogo que modelo numérico se ajusta a tal huracán etc,  … en eso consiste la ciencia, en tener teorías y modelos que predicen los que va a pasar con alta probabilidad y precisión. La predicción de los economistas son aún peores que la de los videntes, pues a lo que diga un vidente no condicionamos el bienestar de ninguna sociedad, ni de ninguna familia y, sin embargo, ponemos fé ciega en las mal llamadas ciencias económicas para regir nuestro presente y, a más a más, el futuro de los que vengan. Es necesario acabar con esta estafa del siglo XXI.

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, Juan Torres, se hace la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que los economistas que más destrozos hacen en la economía y los que más se equivocan a la hora de explicarla y adoptar soluciones, sean los favoritos de los bancos y de las grandes empresas, los que reciben su financiación generosa y los que tienen más audiencia en los medios de comunicación que controlan los poderosos?

Citemos un ejemplo cercano, Luis de Guindos actual ministro de Economía, y en los últimos tiempos en uno de los “gurús” de referencia para los conservadores españoles de la Fundación FAES. De Guindos estuvo en la empresa privada siendo nombrado primero Consejero Asesor para Europa de Lehman Brothers (el banco americano que se fue al garete por la mala gestión de sus economistas) y posteriormente presidente de ese famoso banco de inversiones para España y Portugal. Cuando quebró Lehman Brothers en 2008, fichó por la firma de servicios profesionales PricewaterhouseCoopers, donde se incorporó como responsable del sector financiero.

Otro caso reciente, la auditora norteamerica Oliver Wyman (contratada por el gobierno del PP para auditar a los bancos españoles) eligió en 2007 al banco irlandés Anglo Irish como mejor entidad del mundo. Un año más tarde el Gobierno irlandés se vio obligado a nacionalizarlo como consecuencia de la crisis financiera. El Gobierno irlandés tuvo que inyectar 29.300 millones de euros en el rescate de Anglo Irish Bank, convirtiéndose así en su accionista mayoritario.

+[INFO]: Historias de Economistas

Terminemos con un poco de HUMOR ECONOMISTA con moraleja: