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¿Quién se ha llevado mi empleo?

Publicado: 01/06/2012 de Rafael Pizarro en Economía
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El gigante lleva ya tiempo despierto, ¿nos pisoteará?

Desde el 23 de enero de 2012 China se encuentra bajo el “signo del Dragón”. En China, el Dragón es símbolo de la autoridad imperial o del elemento Yang masculino. El Dragón es, por tanto, símbolo del éxito, del poder y de la riqueza.

Napoleón dijo:  “China es un gigante dormido dejad que siga así, porque cuando despierte el mundo temblará”. Mi abuelo materno, que habría leído a Napoleón o vaya Vd. a saber, me dijo un día: “cuando los chinos en vez de comer un huevo a la semana quieran comerse dos será el fin de la civilización occidental”.

Ortega en su obra “La rebelión de las masas” decía que Europa reaccionaría cuando “la coleta de un chino asomase por los Urales”. Pues bien, los chinos ya han aparecido en forma de mercado, se han hecho un moño inmenso con la coleta de su tradición y empiezan a competir, no solamente en precios, sino también en tecnología y ahora casi nos sobrepasan.

En su obra El anticristo (1887) Nietzsche toca la trompeta apocalíptica del nihilismo. Una de sus interpretaciones de uno de los pasajes es la siguiente: el fin de la cultura occidental y la desaparición de la cultura judeocristiana llegará con la “chinificación” del mundo.

Al menos, coincido con el autor del libro China: ¿dragón o parásito? – ¿Quién se ha llevado mi empleo – Julián Pavón, yo de pequeño también llevaba la hucha del chinito en la jornada del DOMUND.

Unos datos sobre China

En 1976, Den Xiao Ping dio el golpe de timón que supuso la apertura de la República Popular a la economía capitalista. China decide incorporarse al mercado en los años 90 según una estrategia tan simple como eficaz. Actualmente, China es la 2ª economía más grande del mundo estimada en el año 2011 con un PIB nominal de 5.878 billones de dólares estadounidenses (US$), que creció un 9,5% más para el segundo trimestre de 2011.

Como ha cambiado la tortilla. En China no se respetan muchas patentes, no se respetan los mínimos derechos laborales de los trabajadores y practican el dumping comercial asiduamente. En pocas décadas en Occidente ha pasado de percibir una China comunista a una China consumista.

Europa nunca ha sabido unirse, pero en estos tiempos de absimos económicos algunos abogan por la probabilidad de que un Estado general europeo se imponga necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la de la famosa coleta que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico.
De país exótico a potencia hegemónica (ideas extraidas de un buen libro para recomendar durante el verano)

China ya no es solo la fábrica del mundo, también es su mayor banquero. Con su enorme reserva en divisas podría comprar el planeta. Y ya ha empezado a hacerlo.

 Esto significa que el gobierno chino tiene, en pleno siglo XXI, un poder de control inaudito sobre los países occidentales. Las economías y gobiernos del llamado Primer Mundo necesitan sus inversiones para salir de la crisis. También los resultados de las multinacionales más poderosas dependen de China. Ni en sus sueños más ambiciosos Mao Tse Tung hubiera podido imaginar algo así.

No estamos viviendo una crisis, sino un cambio de era: el siglo XXI será el siglo de China. Esto significa que pronto el país más poderoso de la tierra será la mayor dictadura del mundo, gobernado por el Partido Comunista Chino, acostumbrado a jugar con sus propias reglas que no son las de los países democráticos. Los tentáculos de su poder económico ya se han extendido en África y Latinoamérica y ahora van a por Europa.

El catedrático de Economía y comunicador Julián Pavón explica con sólidos argumentos cómo China está cambiando el mundo, con el mismo lenguaje cercano que le ha convertido en un fenómeno mundial en internet. Su estilo directo y desenfadado ha cautivado a más de dos millones de personas que han visto en Youtube sus vídeos sobre la crisis financiera y su relación con el imperio chino.

Para adaptarse a la nueva situación, el primer paso es conocerla. China. ¿Dragón o parásito? tiene las respuestas. Gracias, sobre todo, a las valientes preguntas que plantea.

¿Puede China controlar la economía mundial? ¿Qué peligros encierra su modelo de expansión económica? ¿Necesita Occidente defenderse? ¿Y las empresas? ¿Y los ciudadanos?

Conversión al capitalismo, pero … ¿a costa de quién?

Veamos algunas de las ideas de Pavón.

China crea empresas chinas que producen mercancías manufacturadas en China que vende en tiendas chinas donde sólo se contratan trabajadores chinos. Como China vincula el yuan con el dólar, los tipos de interés permanecen bajos: yuan barato y productos a bajo precio. De este modo, se favorecen las exportaciones. El dinero obtenido se ingresa en bancos también chinos. De manera que China es la mayor potencia financiera actual, pues tiene acumulados más de 3,5 billones de dólares en divisas. Con este dinero compra los países adquiriendo su deuda pública, caso de España, y las materias primas estratégicas de Iberoamérica y África. El crecimiento de esta economía es tan rápido que se cree que superará a la estadounidense en 2016. En 2020 China tendrá una estación permanente en la Luna para explotar el Helio 3, un combustible que servirá para obtener energía nuclear por fusión.

Su economía centralizada a través del PCCh le está permitiendo planificar su política económica para los próximos 50 ó 100 años a fin de consolidar posiciones ya conquistadas. China estaría también el origen de la crisis actual.

Este patrón parasitario comienza a manifestarse con claridad en nuestros países y ciudades. El 60% del comercio minorista en Madrid está en manos chinas; el 50% en Barcelona y el 30% en Valencia. Sólo en la céntrica calle de Bravo Murillo el 90% de los locales son tiendas chinas.

Y yo añado … en muchos pequeños pueblos, como el mío Colmenarejo, este movimiento también es evidente y con un goteo constante.

Sería este un nuevo arte de la guerra… el famoso Sun Tzu (2500 a.C.), donde se dice que “el arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin combatir”. Con total discrección y en silencio, como instaba el vidente político Den Xia Ping, China está pasando del liderazgo comercial al liderazgo financiero, y del liderazgo financiero al liderazgo tecnológico. Finalmente aspirará al liderazgo militar y al liderazgo de la colonización espacial.

En ese noble arte de la guerra también se saben defender. Los telediarios nos alertaban hace escasas dos semanas de como en China los ciudadanos disponen de un teléfono para que mediante denuncias anónimas los ciudadanos chinos puedan contar a la policia si conocen algún extranjero (ahora viajan allí muchos europeos con visa turística en busca de trabajo) en situación irregular, es decir un sin papeles para ponerlo en un avión o en una frontera.

El Partido Comunista Chino cuenta con 80 millones de afiliados y su ejército con 2,3 millones de soldados. Cualquier minoría en China supone al menos un millón de personas. Cuarenta ciudades superan los dos millones de habitantes.Estos son los hechos; estas son las principales cifras a grandes rasgos. ¿Es este el “nuevo diluvio universal” que comienza a anegar la faz de la tierra?. ¿Ha llegado la hora de construir un arca para ponernos a salvo?

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