Posts etiquetados ‘legislacion laboral’

Incongruencias nacionales

Publicado: 29/03/2012 de Fernando Lario en Economía
Etiquetas:,

Hace un par de meses el corresponsal de The Economist en Madrid escribía que su Dirección le había pedido que publicara un artículo sobre la economía doméstica española y que él se preguntaba: ¿cuál de las dos? Porque los españoles vivimos en dos economías totalmente diferenciadas y divergentes: la de aquellos que tienen un empleo fijo y seguro porque es tan caro despedirlos que solo se consigue con la quiebra y cierre de la empresa; y la de los que no consiguen un trabajo ni por milagro divino. Y yo añadiría otras dos: la de los que ven sus sueldos y pensiones reducidos, y la de los cargos sindicales, liberados y representantes de los partidos, que no de los ciudadanos, en las distintas cámaras legislativas que viven sin trabajar y gozan de privilegios cual patricios en el Imperio Romano.

El resultado es que, dentro de la peor crisis económica en décadas y con los mayores niveles de paro de los últimos 50 años, los vuelos a Nueva York van y vienen, día tras día, al completo, con las señoras preocupadas por tener que pagar exceso de equipaje por el peso de las compras allí realizadas. Lo mismo puede decirse de los trenes AVE a la costa.

Incongruente, ¿verdad?. Pues hay más. Hoy, 29M, sindicatos franquistas han convocado una huelga general para luchar contra la reforma –que no la abolición- de legislación laboral franquista que ha permitido y fomentado la injusticia de esas dos distanciadas economías y con ello las cotas de productividad, y por tanto de competitividad, más bajas de todo el mundo industrializado. Y si no competimos, no vendemos. Y si no vendemos, los puestos de trabajo se van a otros países. Y las empresas cierran. Es bastante sencillo, realmente.

Esos sindicatos, que no representan a nadie porque carecen apenas de afiliados merced a esa obsesión española, también de origen franquista, de que sea el Estado, y no nosotros, quien pague por todo, convocan una huelga general para oponerse a la legislación franquista y conservar así el injusto statu-quo actual. Y quienes se manifestarán hoy del modo más vociferante contra ella serán sin duda esos millones de parados a quienes la reforma de la legislación pretende precisamente ayudar. Porque la estructura de nuestro mercado laboral ha sido descrita por todas las organizaciones internacionales, incluidos miembros de la Organización Internacional del Trabajo, como la más injusta del mundo.

Y es que hay dos clases de españoles: los que no nos enteramos y los que no queremos enterarnos. Durante décadas hemos vivido sin querer ver la realidad, cómo poco a poco se iba desmantelando parte de nuestro tejido industrial –con empresas a veces mantenidas gracias a subvenciones estatales o autonómicas– preocupados solo por el estado de bienestar y fomentando los puentes, el absentismo laboral, y la arbitraria distribución de fiestas y festejos locales, totalmente absurda en economías no ya integradas sino globalizadas. Mientras tuvimos control de la moneda, cada década devaluábamos la peseta y volvíamos a ser competitivos de nuevo, permitiendo así la continuidad del jolgorio. Pero cuando adoptamos el euro, y con ello una moneda estable y tipos bajos de interés, seguimos viviendo igual, sin querer enterarnos. Las pocas voces que se alzaron, denunciando la falta de productividad, fueron acalladas por dirigentes sindicalistas –no caracterizados precisamente por su capacidad de trabajo- clamando que nos querían hacer trabajar como a asiáticos. Y no se oyó ninguna voz política ni empresarial diciendo que no; que se trataba de hacernos trabajar como a alemanes, si realmente queríamos vivir como ellos.

Y así hemos llegado donde estamos, por culpa de unos y de otros. Y es que en España –no es frase mía sino que ha sido adjudicada a varios escritores, Pérez Reverte entre otros- no cabe un tonto más.